La familia, la solidaridad
y el trabajo que dignifica

El padre Kentenich definía el trabajo como la participación del hombre en la actividad creadora de Dios. El trabajo es también el medio común de sustentación de los hombres, un servicio a la sociedad, una forma de realización personal y un camino a la santidad.

El trabajo constituye una de las claves para la solución de los problemas sociales y para la realización del ser humano y, por medio de ella, su dignidad. Por eso, el desempleo hiere profundamente la dignidad de la persona humana, de la cual somos todos solidariamente responsables.

El trabajo es la fuerza que sostiene la familia, que la alimenta. Y, por otro lado, la familia se muestra a su vez como la escuela donde se enseña el sentido del trabajo.